Pilates Sculpt: la nueva era
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Hay algo que está pasando en los estudios de Pilates.
Las clases tienen música un poquito más fuerte, aparecen mancuernas, ankle weights, mini balls, secuencias más dinámicas y probablemente alguien está temblando en un side lying series preguntándose por qué pagó voluntariamente por estar ahí 😂.
Welcome to Pilates Sculpt.
Si has estado en Australia, Estados Unidos o simplemente has abierto Instagram en el último tiempo, probablemente ya lo viste.
Pero antes de cualquier cosa importante mencionar que Pilates Sculpt no viene a reemplazar el método clásico de Joseph Pilates ni intentando serlo—, sino como una propuesta contemporánea que toma inspiración de muchos de los principios que amamos de Pilates: control, precisión, estabilidad, conexión con el centro y conciencia corporal, y los combina con elementos del entrenamiento de fuerza.
Pero Pilates Sculpt tampoco debería reducirse simplemente a “Pilates con pesas”.
Y creo que justamente ahí está la conversación interesante.
Entonces… ¿qué es Pilates Sculpt?
Pilates Sculpt es una forma contemporánea de entrenamiento que toma muchos elementos que conocemos del Pilates —control, precisión, estabilidad, conexión mente-cuerpo— y los combina con elementos de strength y resistencia.
Por eso aparecen cosas que quizás no encontrarías en una clase tradicional:
mancuernas, ankle weights, bandas, mini balls, bloques de fuerza, secuencias más largas y, dependiendo del estilo de la instructora, un poquito (o bastante) de burn.
Pero acá hay algo importante:
ponerle unas pesas de 1 kg a cualquier ejercicio no lo convierte automáticamente en Pilates Sculpt.
Si fuera así sería demasiado fácil.
La gracia está en cómo integras esa resistencia al movimiento.
Qué quieres trabajar.
Por qué elegiste ese ejercicio.
Cómo progresas la secuencia.
Y, sobre todo, si todavía existe control detrás de todo ese temblor.
Porque sí, queremos sentirlo.
Pero también queremos saber por qué lo estamos sintiendo.
Lo clásico no está peleado con lo contemporáneo
Esta conversación me parece muy interesante porque pareciera que a veces tenemos que elegir un equipo:
Pilates clásico VS. Pilates contemporáneo.
Y yo no lo veo así.
Entender los principios del método, conocer los ejercicios clásicos y estudiar de dónde viene Pilates te da una base increíble como instructora.
Después, sobre esa base, pueden existir distintas formas de enseñar y distintas evoluciones del movimiento.
Pilates Sculpt es una de ellas.
Y personalmente creo que respetar un método no significa congelarlo en el tiempo.
Significa entenderlo lo suficiente como para saber qué estás manteniendo, qué estás modificando y por qué.
¿Por qué se hizo TAN popular?
Parte de su crecimiento tiene mucho sentido.
Muchas personas quieren sentirse más fuertes, pero no necesariamente disfrutan un entrenamiento tradicional de gimnasio.
O aman Pilates, pero también quieren incorporar más resistencia y trabajo de fuerza.
Pilates Sculpt aparece justo en ese punto medio.
Tiene la conexión y el control que muchas personas buscan en Pilates, pero suma una sensación más atlética.
Y después está el factor que no podemos ignorar:
las clases son entretenidas.
Una buena clase de Sculpt tiene cambios de dinámica, transiciones, música, progresiones y esa sensación de:
“no sé cómo llegamos de un glute bridge a esto, pero mis glúteos definitivamente lo saben.”
Y eso también importa.
Porque un entrenamiento puede estar muy bien diseñado y, al mismo tiempo, hacer que tengas ganas de volver.
Pero más intenso no significa automáticamente mejor
Acá es donde para mí se pone interesante como instructora.
Pilates Sculpt puede caer muy fácilmente en:
“agreguemos otra banda, otras pesas, 48 pulsos y que Dios nos acompañe.”
Y no.
Más accesorios no hacen una clase mejor.
Más repeticiones tampoco.
Y terminar destruida no necesariamente significa que tu entrenamiento fue más efectivo.
Una buena clase de Sculpt debería tener intención.
Tiene que haber momentos donde aumentamos intensidad y otros donde recuperamos control.
Ejercicios grandes y movimientos pequeños.
Estabilidad y movilidad.
Fuerza y conexión.
Y, sobre todo, una razón detrás de la secuencia.
Porque cuando todo es intenso, eventualmente nada se siente realmente intencional.
El prop tiene que aportar algo
Esta es probablemente una de mis reglas favoritas.
Antes de agregar algo a una secuencia me gusta preguntarme:
¿Qué está aportando?
Una mancuerna puede aumentar carga.
Una banda puede generar resistencia en otra dirección.
Una mini ball puede darnos feedback.
Los ankle weights pueden modificar considerablemente la demanda de una secuencia de piernas.
Perfecto.
Pero si estoy agregando tres props simplemente porque se ve más Pilates girl aesthetic… probablemente no los necesito.
Y sí, todas hemos tenido ese momento de:
mini ball + ankle weights + dumbbells = hoy elegí violencia.
Pero incluso la violencia debería tener programación 😂.
Y después está el flow
Para mí, una buena clase de Pilates Sculpt no se siente como 25 ejercicios pegados uno detrás de otro.
Se siente como una experiencia completa.
Una cosa te lleva a la siguiente.
Preparaste el cuerpo para lo que viene.
Trabajaste una zona y después cambiaste el estímulo.
Hay momentos donde tus alumnas saben exactamente qué hacer y otros donde las sorprendes.
Y cuando termina la clase, sienten que todo tuvo sentido.
Eso es flow.
Y curiosamente, muchas veces es lo que separa una clase que estuvo “buena” de una clase que hace que alguien piense:
quiero volver con esta profe.
Pilates Sculpt también exige más de nosotras como instructoras
Porque cuando empiezas a modificar ejercicios, agregar carga y crear secuencias propias, ya no basta con memorizar movimientos.
Necesitas entenderlos.
Qué articulación se está moviendo.
Qué musculatura quieres involucrar.
Dónde probablemente aparecerán compensaciones.
Cuándo una progresión tiene sentido.
Cuándo estás agregando dificultad porque aporta algo…
y cuándo simplemente te emocionaste un poquito diseñando la clase la noche anterior.
Y para mí, esa es una de las partes más entretenidas de enseñar.
Pasar de:
“¿qué ejercicios hago mañana?”
a:
“¿qué quiero conseguir con mi clase de mañana?”
Parece una diferencia pequeña.
No lo es.
¿Es Pilates? ¿Es strength? ¿Es Sculpt?
Probablemente esta discusión va a seguir existiendo por bastante tiempo.
Y está bien.
Los métodos evolucionan, aparecen nuevos formatos y también necesitamos ser responsables con cómo los nombramos y enseñamos.
Pilates Sculpt no necesita pretender ser Pilates clásico para tener valor.
Puede reconocer la influencia del método, respetar sus principios y, al mismo tiempo, decir:
esto es una interpretación contemporánea.
Y creo que podemos disfrutar ambas cosas.
Puedes amar una clase clásica de mat donde literalmente solo necesitas tu cuerpo y el suelo.
Y al día siguiente ponerte ankle weights y cuestionar tu existencia durante una serie de glúteos.
Una cosa no invalida la otra.
Y quizás justamente eso es lo bonito de cómo está evolucionando el movimiento.
Hay más formas de movernos.
Más formas de enseñar.
Y más espacio para que cada instructora encuentre su propio sello.
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